La celebración del aniversario

27 septiembre, 2011

Hay fechas que marcan la vida de una persona. Una es el día que viene al mundo, su nacimiento; otra, el día que consigue acabar sus estudios e iniciar su vida laboral; cuando conoce al hombre o a la mujer de su vida, cuando contrae matrimonio, cuando tiene a su primer hijo, cuando se jubila… La vida está llena de fechas a celebrar que se repiten año tras año, es lo que denominamos aniversario.

Quizás –y siempre después de nuestro cumpleaños- la fecha a la que más atención prestamos sea la de nuestro aniversario de boda. No sólo por la importancia de aquel día en el que nos convertimos en protagonistas de un auténtico cuento, sino por la relevancia de seguir manteniendo la relación con el paso de los años. Dos de los aniversarios más importantes son las Bodas de Plata y las Bodas de Oro. En ellos celebramos veinticinco y cincuenta años de amor junto a la misma persona, siendo un momento propicio para rememorar aquel gran día de la boda.

Y es que son muchos los matrimonios que deciden renovar sus votos en estos dos aniversarios. Una celebración que se organiza, como si de una primera boda se tratara, con meses de antelación: hay que volver a la iglesia para solicitar la renovación de los votos matrimoniales, escoger un restaurante, preparar las invitaciones para los familiares y amigos, elegir el atuendo adecuado, preparar unos detalles de recuerdo del segundo o tercer enlace… Los novios y sus seres queridos vuelven a reunirse con ilusión, felicidad, nervios y, sobre todo, mucho amor. Es, sin duda, una de las celebraciones más emotivas que existen.